sábado, 10 de enero de 2009

ENVEJECIMIENTO EVOLUTIVO

Entre las distintas especies animales existen enormes diferencias en cuanto a la velocidad con la que envejecen. Por regla general, los animales más grandes, como los elefantes, viven más tiempo que los animales pequeños, lo cual resulta curioso dado que son necesarias más duplicaciones celulares, las cuales llevan al envejecimiento. Los animales letárgicos, tales como las tortugas y los perezosos, viven mucho para el tamaño que tienen. Esto llevo a una generalización medianamente aceptada en el mundo científico:
A lo largo de su vida todos los animales tienen aproximadamente el mismo número de latidos cardiacos. El elefante vive más que el ratón porque consume los latidos cardiacos más lentamente que la forma en que lo hace u ratón.
El problema es que hay excepciones a la regla: sobre todo en los murciélagos y las aves. Los murciélagos diminutos pueden vivir al menos treinta años, durante los cuales comen, respiran, y bombean sangre a un ritmo frenético. Las aves, cuya sangre es varios grados más caliente, cuya concentración de azúcar en sangre es el doble y cuyo consumo de oxígeno es mucho más rápido que en la mayoría de mamíferos, viven en general vidas largas. Ahí es donde los bioquímicos y los médicos no han logrado explicar las pautas del envejecimiento y por ello, aparece la teoría evolutiva del envejecimiento, para dar respuesta a este hecho desde un punto e vista más global y generalizado.
Al parecer, una especie viene dotada de un programa que se ajusta a la esperanza de vida y la edad a la cual es más probable que haya terminado de reproducirse y la selección natural elimina cuidadosamente todos los genes que pudieran dañar el cuerpo antes o durante la reproducción. Lo hace rebajando o suprimiendo el éxito reproductor de todos los individuos que expresan dichos genes en la juventud. Todos los demás se reproducen. Pero la selección natural no puede eliminar los genes que perjudican al cuerpo a una edad adulta posreproductora, porque en la edad adulta ya no se reproducen y por tanto no son tan útiles para la población, incluso pueden resultar un lastre.
La razón de que un elefante viva mucho más que un ratón, podría estar en que para el elefante no hay depredadores naturales tales como un ratón o una lechuza para el ratón. No es probable que un ratón viva más de tres años, de modo que los genes que dañan el cuerpo de un ratón de cuatro años no están entre los elegidos a desaparecer; no desaparecen.
Es muy probable que los elefantes se sigan procreando con 50 años así que los genes que dañan el cuerpo a los 50 años tienden a desaparecer.

Ésta teoría evolutiva explica que debido a que la tasa de mortalidad por accidentes es baja y la depredación también, la edad reproductiva se prolonga y por tanto los genes que potencialmente causan el envejecimiento aparecerán a edades muy superiores.
Nuestros antepasados de la edad de piedra comenazaban a procrear alrededor de los veinte años, de modo que más o menos a los cincuenta y cinco años podían morir sin perjudicar su triunfo reproductivo, pero hoy día, por nuestro ritmo de vida cada vez nos reproducimos más tarde, lo que conlleva que nuestros cuidados parietales se desplacen a años en los que solo hace unos siglos éramos ya auténticos ancianos.
La selección natural a diseñado todas las piezas de nuestro cuerpo para que duren el tiempo suficiente para ver a nuestros hijos independizados, no más.
¿No es sorprendente que en algún momento entre los cincuenta y cinco y los setenta años la mayoría de nosotros comencemos poco a poco a encanecer, a volvernos rígidos, débiles, inestables o sordos?......"Unos más que otros".

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